PREPARÁNDONOS
PARA LA SEGUNDA VENIDA

Nuestro Señor muy claramente explica a la beata Sor Faustina cómo es urgente esta necesidad de proclamar Su mensaje de misericordia, porque el mundo lo necesita como un preparativo para Su regreso:

Habla al mando de Mi misericordia... Es una señal de los últimos tiempos(Los "últimos tiempos" comenzaron con el descenso del Espíritu Santo y el nacimiento de la Iglesia.), después de ella vendrá el día de la justicia (Diario, 848).

Prepararás al mundo para Mi última venida (Diario, 429).  Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia (Diario, 965).

Repetidas veces el Señor le dice a la beata Sor Faustina que El está ofreciendo a los pecadores "la última tabla" o esperanza "de salvación". Jesús quiere que regresemos a El; pero tenemos que responder ahora, mientras sea aún la hora de la misericordia.

Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia (Diario, 965). Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita (Diario, 965).
Todavía queda tiempo. Que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia (Diario, 965).

Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia... (Diario, 965).
 

Nuestra Señora también le habla a la beata Sor Faustina sobre la urgencia del mensaje de misericordia:

Tú debes hablar al mundo de Su gran misericordia y preparar al mundo para Su segunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. ¡Oh, qué terrible es ese día!  Establecido está ya es el día de la justicia, el día de la ira divina.  Los ángeles tiemblan ante ese día.  Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia.
(Diario, 635).

El Papa Juan Pablo II parece tener un fuerte sentido de esta urgencia.  En 1981, en el Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza, Italia, declaró que desde el principio de su ministerio, había considerado el mensaje de la misericordia como su "tarea especial" que le fue asignada por Dios "en la situación actual del hombre, de la Iglesia y del mundo".  En cuatro de sus encíclicas, habla continuamente del año 2000 como el "Nuevo Adviento" y subraya que ya estamos viviendo en un tiempo especial de preparación para la nueva venida del Señor.  Insiste en que "imploremos en esta hora de la historia la misericordia de Dios en favor de la humanidad... implorémosla en esta difícil, crítica fase de la historia de la Iglesia y del mundo, mientras nos acercamos al final del segundo Milenio (Rico en misericordia, 15).