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La coronilla se reza de ésta forma:
Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Credo.
| Se empieza a rezar el Rosario, pero en vez de Padrenuestros se dice:
" Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y todos los del mundo entero." En vez de las Avemarías, se dice:
Al final de las 5 decenas , se dice:
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"Qué enorme caudal de gracias derramaré
sobre las almas que recen esta
coronilla! Las entrañas de mi Misericordia
se enternecen por aquellos que rezan la
coronilla".
"Hija mía, anima a las almas a rezar
la coronilla que te he dado. Por el rezo de esta
coronilla me agrada conceder todo lo que me
pidan. Los sacerdotes la recomendarán a
los pecadores como última tabla de
salvación. Hasta el pecador más empedernido, si la
reza una vez tan sólo, recibirá
la gracia de mi Misericordia infinita. Rezada al lado de los
agonizantes, me pondré entre el Padre
y el alma moribunda, no como justo juez, sino
como Salvador Misericordioso".
"Escribe esto para las almas afligidas: Cuando
el alma ve y reconoce la gravedad de
sus pecados, cuando se descubre ante sus ojos
todo el abismo de miseria en que ha
caído, no se desespere sino que se
arroje con confianza en los brazos de mi
Misericordia, como un niño entre los
brazos de su madre amadísima".
"Los dos rayos significan la Sangre y el Agua.
El rayo blanco representa el Agua que
justifica las almas; el rayo rojo simboliza
la Sangre, que es la vida de las almas...
Ambos rayos brotaron de las entrañas
más profundas de mi Misericordia en el mismo
instante en que mi Corazón, que acababa
de emitir el último latido, fue abierto en la
Cruz, con la lanza".
"Prometo que el alma que venere esta imagen no
perecerá. También prometo ya aquí
en la tierra la victoria sobre el enemigo, y
sobre todo a la hora de la muerte. Yo mísmo
la defenderé como a mi propia gloria...
Ofrezco a los hombres el vaso con el que han de
venir a recoger las gracias a la fuente de la
Misericordia".
NUESTRO SEÑOR PIDE QUE SE RECURRA A SU BONDAD
"Que los más grandes pecadores pongan su
confianza en mi Misericordia. Ellos más
que nadie tienen derecho a abandonarse a mi Misericordia...
Me dan una gran alegría
las almas que recurren a mi Misericordia. A estas
almas les concedo gracias por
encima de sus deseos. No puedo castigar a aquel
que, ahún siendo gran pecador, y el
peor de todos, se confía a mi bondad;
lo justificaré en mi insondable e inmensa
misericordia".
"A las almas que difunden el culto de mi Misericordia,
las protejo a lo largo de su vida
como una madre cariñosa protege a su niño
todavía lactante. A la hora de su muerte no
seré para ellas su juez sino su Salvador
misericordioso. En aquella última hora no hay
para el alma más que una sola protección:
MI MISERICORDIA".
"Yo preservaré a las ciudades y casas en
las cuales se encontrase esta Imagen".